Talbot Tagora: la sonrisa de su dueño 

Cada clásico tiene su historia , la carga emocional se encuentra en cada rincón .

El coche con el que aprendimos a conducir o con el que soñábamos de chico, años más tarde vuelve a nuestras manos y lejos de disfrutar de las habilidades ruteras , mejores o peores , saboreamos la esencia de lo que al apasado se refiere y evoca.

Estoy seguro que más de uno compartirá conmigo esta reflexión en voz alta .

Si hay una cosa maravillosa , una sensación inefable , es la cara de ilusión que ponen los dueños de sus clásicos cuando sentados en el asiento del copiloto , me empiezan a contar la historia del auto.


Las historias se escriben solas , tan solo con escucharles .

Este coche es raro , no lo voy a negar , difícil ver o haber visto por las carreteras  españolas de los ochenta .

Un proyecto fracasado de Chrysler , el C9 que se presentó en plena crisis del petróleo .



Caro y con aspiraciones de coche de representación , quedó en otro gran sedán que pasaría a la historia sin pena ni gloria .

Sus líneas angulosas y acanaladas bien se asemejan al Peugeot 604 , 505 o ….por qué no , al Lagonda en su morro imponente , cuadrado y afilado a la vez , algo de inglés tenía el proyecto y quizás por ello podría recordar a este .

El coche es imponente , elegante (4,60 de largo y 1,80 de ancho ) y cómodo .

Su motor turbo diésel de 2.300cc optimiza los 80 cv empujando los 1.300 kg de peso sin mucha dificultad , sabiendo que en subida deberemos ser certeros con el juego de las cinco marchas .


Sin aspiraciones de súper turismo pese a detalles como las ruedas TRX y con una punta de casi 160km/h , toca relajarse y disfrutar de la carretera tanto de piloto como de pasajero .

Las enormes plazas traseras invitan al relax para viajes con muchos kilómetros de carretera por descubrir.


Y quien mejor para describir esa sensación , que Juan Carlos  , que primero como pasajero y después como conductor ha recorrido Europa con el Tagora.


El coche siempre ha permanecido en la familia , desde diciembre del 82.

Un jovencísimo Juan Carlos , sintió un flechazo con el coche  cuando con 16 años lo vio por primera vez en Toledo .

Su insistencia convenció a su padre y poco tiempo después ,era él el que estaba frente al coche esta vez sin escaparates de por medio.

La sensación al volante es ,como ya dije de comodidad y luminosidad , un salpicadero claro y montón de testigos luminosos que una  vez testeados , se apagan para indicar que todo es correcto.

280.000km , reza el cuantakilometros , ningún ruido , ningún extraño , anochece por la carretera y disfruto tanto de la compañía como del ocaso mientras mis manos acarician un volante y un pomo de la palanca de cambios sin señales del paso del tiempo.

Solo dos concesiones , la falta de repuestos hace que a día de hoy el retrovisor exterior no sea original es de un FSO y el ensanchamiento del tren trasero lo que le da mas estabilidad al coche , excepto eso, bueno , y la radio , el coche conserva de origen todo lo demás , hasta el catálogo original , la funda de la documentación y de las llaves , es como si el tiempo se hubiese detenido.


El amor y el mimo que su dueño tiene con el coche queda latente .

Tras la prueba y después de tomar un café para entrar en calor ( los dedos de las manos se me empezaban a entumecer) descubrí al Juan Carlos que corre en rallyes de clásicos en Regularidad Sport, al estudiante de industriales que por  cosas de la vida  se metió a hostelero y que con mimo , pues el cliente es lo más importante , hace a los clientes del hostal Santo Tome de Toledo que se sientan  como en casa  , pero eso lejos de decirlo el que escribe toca que lo descubráis vosotros .

Sin duda una tarde maravillosa , una sobremesa  que deberemos  repetir en otra ocasión .


Juan Carlos , el azar quiso que nos desviásemos y descubriéramos tu pueblo y a ti y cómo dijiste   y comparto ” los que tenemos clásicos somos gente generosa ”

Mil gracias amigo 

Un saludo y dulces rodadas 

P.D. ya no tenéis excusa para descubrir Toledo y charlar de coches y además se puede aparcar en el mismo establecimiento toca dejarse caer por el hostal  Santo Tome.

Hostal Santo Tome , pincha aquí

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2 respuestas a Talbot Tagora: la sonrisa de su dueño 

  1. Lorenzo dijo:

    Eres el poeta de los clásicos.

    Me gusta

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