Fiat 1500 : cápsula del tiempo

Como en la antigua Roma que las casas tenían su dios protector , sucede que en muchos clásicos , estos conservan todavía reminiscencias de tiempos pasados , como el alma que queda impresa en el auto .

Me encanta cuando hago un repor y veo que su actual dueño , ha mantenido esas pequeñas señas de identidad de un pasado quién sabe si mejor : pegatinas , pequeñas personalizaciones de la época , un interruptor sin sentido a día de hoy pero práctico en su día cuando ese primer propietario así lo decidió .

Esas pequeñas customizaciones , no hablan sólo del pasado del coche , además dan pistas del momento histórico en el que el coche , hoy clásico , era de uso diario . Como los edificios de una ciudad , sabemos del auge económico y social de la misma por las pistas que nos dejan : materiales , diseños , etc…

A lo largo de mi vida he tenido la grandísima suerte de conducir y disfrutar de más de un clásico con unos cuantos dueños a sus espaldas y reconozco que he intentado conservar su esencia todo lo que he podido ( cuando el w140 del que disfruté un año y que marchó a la tierra de Hamlet , llegó a mis manos , unas medallas de San José y la virgen que estaban de su anterior dueño y que nunca quité del salpicadero , fueron objeto de atención del nuevo propietario que al decirle que con cuidado se podían quitar me dijo : de ninguna manera , quedarán ahí todo el tiempo que el coche esté en mi poder , son el alma del coche y el recuerdo de su primer propietario ).

En el reportaje que hoy nos ocupa pasa un poco igual .

Pablo , enamorado del motor , difusor y creador de contenidos en pro del motor clásico en redes sociales , conserva en su vetusto Fiat 1500 , las pegatinas de sus anteriores propietarios , además de un simpático extintor de la época , que como una cápsula del tiempo , nos da una pista de la anterior vida del coche .

El clásico que tengo delante , es un precioso Fiat 1500 corto , del 1968 , tracción trasera , cambio de marchas en la columna de dirección , menos de una tonelada de peso , motor 1500 cc y potencia suficiente para presumir de clásico y dejar atrás a más de un moderno , empresa que necesita de manos expertas capaces de controlar la tracción trasera y jugar con una caja de cambios de varillas a la que hay que cogerle el punto.

El coche se conserva en un estado fantástico con las marcas propias del paso del tiempo pero sin perder nada la esencia del pasado.

La tapicería de terciopelo rojo , que tan bien queda con los interiores claros , el salpicadero azul verdoso del color de la carrocería y esas pegatinas en el parabrisas trasero que nos da la pista de sus anteriores dueños ( un sacerdote ,primer propietario y un empresario del calzado , segundo propietario )o un Ave Fénix en la calandra (símbolo de la aseguradora ) que Pablo ha mantenido .

El coche es un ejercicio de diseño , donde los embellecedores laterales quedan perfectamente integrados con las manillas o el sutil voladizo el techo , que alarga su silueta y da algo de espacio a las plazas traseras , queriendo así formar parte de una proporcionalidad casi perfecta .

En el interior , puesto de condición y acompañante , son dignos , cómodos asientos sin reposacabezas , pero mullidos y confortables .

Las plazas traseras son harina de otro costal para uno que escribe con más de metro ochenta de alto , mi alopécica cabeza toca con el cristal trasero , aun así es confortable , claro está que en esa época la talla habitual no era la mía .

Me gusta el coche , y mucho , irradia personalidad y clase que como una cápsula del tiempo te transporta al pasado : los olores , las formas , las historias que como testigo callado pudiera contar , tal como si los Penates o Lares de la antigua Roma , protegieran las casas algo de eso permanece en estos coches .

¿ que tiene este cochecito que te atrapa como un imán al hierro ?

Viéndolo de frente , parecía que sus ópticas dobles y su calandra frontal me sonreía .

Una preciosidad de coche y simpático Clasico que afortunadamente , su actual propietario conserva y que sin duda arranca más de una sonrisa y mirada de cariño nostálgico al que lo ve por la carretera .

Toca despedirse después de hacer cientos de fotos y compartir anécdotas no solo con Pablo , pues se unió a la jornada Nacho , orgulloso propietario de su MX5 de finales de los noventa , y reflexionar sobre el futuro de los clásicos .

Desde aquí , animo y aplaudo la labor en defensa por los clásicos que hace Pablo desde su canal , valiente y sin pelos en la lengua , a la cual me sumo , y es que los clásicos , queridos amigos , no son un problema , son parte de la historia y conservarlos significará dejar un legado a los que vengan .

Un saludo y dulces rodadas .

Esta entrada fue publicada en clásico del mes. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario