Triumph TR3 : gusto por lo artesano

Os confieso que desde que existe el blog , nunca me había costado tanto empezar con un repor “ el síndrome del folio en blanco”.

Hilvanar negro sobre blanco para tejer una historia en la que urdimbre y trama fuesen un coche inglés de finales de los 50 con una heladería , no es fácil tarea pero la magia de los sentimientos , el vapor de la gasolina o sencillamente el deleite de nuestro protagonista como hilo conductor y una historia fascinante llena de retos de su dueño , han sido suficientes para que este reportaje viese la luz.

Todo empieza cuando siguiendo a una de las marcas de ropa española referente del sector , veo una publicación , un bodegón, en el que parte de la creatividad es un precioso Triumph TR3 azul en el que queda perfectamente integrado el modelo y el coche con la ropa que anuncia .

A partir de ese momento no pude dejar de pensar en ¿ cómo podía hacer para que el súbdito inglés terminase en el blog ? Y empezó la tarea granito a granito hasta dar con su encantador y generoso dueño capaz de regalarme una mañana llena de emociones y de comprobar la generosidad del CEO de El Capote , al facilitarme que así fuera .

Fría mañana otoñal , después de varios intentos , se hacía realidad el poder tocar el precioso Triumph .

Como si de un binomio perfecto se tratase , dueño y coche parecían uno , como si estuviesen predestinados el uno hacia el otro .

Un ejecutivo Argentino , con muchísima experiencia y con más mundo a sus espaldas que el propio Marco Polo , tras dar un giro a su vida de 180 grados , terminaba en Madrid , conduciendo una Vespa , un Triumph TR3 y siendo CEO de una de la poquísimas y exclusivas , heladerías artesanales que hay en Madrid en pleno Barrio Salamanca :La Dolce Fina , en la madrileña calle de Villanueva .

Tal vez el gusto por lo artesano ha hecho que Juan Pablo , un argentino de mediana edad , el cual tiempo atrás cuando corría rallies de regularidad en la tierra de Fangio como copiloto en una de las más importantes pruebas del motor como , seducido por este modelo inalcanzable por él en aquel entonces , tuviese un magnetismo al que décadas más tarde pudo materializar .

Pasa el tiempo , hace las maletas dejando atrás su vieja camioneta Ford F1 del 51 y su vida frenética de ejecutivo en una gran multinacional para volver a encontrarse con lo genuino , lo artesano .

Lo primero que hace una vez cruza el charco es materializar un sueño , y tanto lo deseó que sin tener todavía el Triumph , se hace socio del club , del que puede presumir ser entonces el primer socio del club sin coche , cierto que es la manera más sensata de buscar y pedir consejo , y así fue , gracias al club contactó con quien supo aconsejarle de la unidad que actualmente tiene : un precioso TR3 azul del año 59, que en origen se fabricó de manera artesanal en los talleres de la marca para ir a Estados Unidos y más tarde acabar en Barcelona donde después de una puesta a punto completa ( restauración desde 0) terminó en las manos de su actual dueño desde Junio del 2019 , quien personalmente lo trajo desde la ciudad condal para sorpresa del responsable del taller de restauración ( diez horas tardó en hacer Madrid -Barcelona , cierto es que paró bastante en el camino) .

El coche es sencillamente , precioso , la tapicería , combinado de marrones , queda como barquillo al helado con el azul de la carrocería.

Si en la antigua Roma , eran los Lares , los dioses del hogar ¿ que magia , energía o azar, es el que está detrás de las historias de algunos coches clásicos ? Resulta que haciendo acopio del historial del coche , este , se terminó de ensamblar el 28 de septiembre de 1959, una fecha que Juan Pablo nunca podrá olvidar , es el mismo día y año en el que nació su hermano . ¡ que magia y grata coincidencia !

A la belleza del auto , y la personalidad , se le suma un pequeño motor de mil pocos centímetros cúbicos , capaz de lanzar al coche a la velocidad suficiente para disfrutar de viaje o paseo a cielo abierto .

Un roadster que aunque con cuatro plazas es sin duda un dos+dos , cómodo para dos , poco practico para cuatro , aunque en ocasiones su dueño haga partícipe a sus hijos en esta sana afición y les de la oportunidad de viajar atrás .

Elegante , bien terminado , con esas puertecitas características y curvas tan de la época que inevitablemente te hace que te gires a su paso .

Hasta mínimo detalle , tiene su sabor añejo , me encantó el momento en el que el dueño abría el capot con esa extraña herramienta .

Hasta el soporte del teléfono móvil que está en el parabrisas queda bien , la dualidad de antiguo y nuevo , pista que el coche se usa todo lo que se puede pues esa es la filosofía de su dueño .

Sin duda una mañana maravillosa llena de anécdotas y sobre todo de superación a la que tengo que dar las gracias a Juan Pablo

Un saludo y dulces rodadas

La magia de los helados se encuentra pinchando aquí

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2 respuestas a Triumph TR3 : gusto por lo artesano

  1. LARRY dijo:

    Muy bonito repor.Gracias por deleitarnos con ellos y crear adicción a los clásicos.

    Me gusta

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